Durante los casi 12 años que su hijo ha estado secuestrado la vida del profesor Gustavo Moncayo ha girado en torno a los esfuerzos por liberarlo. Cundo hubo diálogos abiertos entre la guerrilla y el gobierno del entonces presidente Pastrana, Moncayo se hizo presente en la despejada zona del Caguán buscando negociar con la comandancia de la FARC la liberación de su hijo.
En 2008 recorrió los casi mil kilómetros que separan su natal Pasto, cercana a la frontera con Ecuador, hasta la capital del país Bogotá, buscando llamar la atención de la sociedad sobre el problema de las retenciones de personas en medio del conflicto. Ni la guerrilla, ni el gobierno, empeñados en un complejo ajedrez político en el que los rehenes se convierten en sus peones, han hecho mayores esfuerzos por ayudar a este padre a reencontrar a su hijo.
En abril, la guerrilla anunció que haría la liberación unilateral del cabo Moncayo y pidió que la senadora Piedad Córdoba fuera la mediadora en el tema, pero el gobierno se ha opuesto y hasta la fecha no se ha avanzado en proceso de hacer que el cabo Moncayo regrese a la libertad.
Mientras tanto los esfuerzos de su padre le han hecho valer el sobre-nombre del Caminante por la Paz y han ayudado a que la comunidad nacional e internacional tome más en cuenta a los retenidos por la guerrilla.







